La fisioterapia pediátrica requiere precisión clínica, sensibilidad humana y un abordaje funcional. Cada niño es distinto, por eso evalúo de manera individualizada sus capacidades, dificultades y entorno familiar.
Algunos bebés no alcanzan los hitos motores a tiempo, como sostener la cabeza, girarse, gatear o caminar. A través de ejercicios de estimulación controlada, mejoro su fuerza, control postural y coordinación.
Cuando un bebé mantiene la cabeza girada hacia un lado de forma persistente, puede deberse a una tortícolis muscular congénita. En consulta aplico técnicas de estiramiento suaves, reeducación postural y estimulación visual para corregir la posición.
La forma del cráneo puede alterarse si el bebé mantiene una misma posición durante muchas horas, generando aplanamientos. Trato esta deformidad con estrategias no invasivas como ejercicios posturales y cambios de posición.
Algunos bebés presentan dificultades para alimentarse correctamente, lo que puede afectar su desarrollo general. Evalúo la coordinación entre succión, deglución y respiración, y aplico técnicas de estimulación orofacial específicas.
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